Comencé a cambiar algunas cosas viejas que tenía en mi escritorio: fotos, papeles, calendarios… todas cosas enganchadas en mi gran cuadro de corcho :)
Lo primero que hice fueron unas postales caracterizando un poquito a mis hermanas, junto con un pequeño autorretrato:
Imprimí las imágenes y de a poquito les voy añadiendo un poco de color con algunos elementos recortados de revistas, formando así un pequeño collage en cada una de ellas.
Junto con mi reciente cumpleaños, vinieron unos cuantos recuerdos y aires de nostalgia. Decidí bajar películas que me habían gustado mucho de chica y guardarlas… quien sabe, algún día quizás pueda verlas con algún sobrino :D (ya me imagino la escena: tíaaaaa… ¡¿Qué es esta porqueríaaaaa, dónde están las escenas de sexo…?!).
Bueno, la primera que bajé fue Laberinto (Labyrinth), una película de fantasía protagonizada por David Bowie y Jennifer Connelly.
La ví la semana pasada, con un poco de miedo… miedo a decepcionarme un poquito en cuanto a los efectos especiales. Por suerte no hubo ninguna decepción (apenas unos detalles irrelevantes), y voy a obligar a todos mis amigos que no vieron la peli a verla, es… es… inconcebible !
Con la facu hasta el cuello, decidí terminar poco antes de finalizar noviembre con mi trabajo. Recibí el llamado de la competencia: agradecí y rechacé la oferta, ya que dejé de trabajar para ponerme a full con los exámenes finales.
Tras varios llamados, me ofrecieron la posibilidad de trabajar en casa, y que simplemente modelara las cocinas diseñadas por ellos, en 3D. Y acepté, porque puedo manejar los tiempos de entrega, y porque en definitiva, es la única parte que me gustaba de mi trabajo (bueno, el diseño en sí también, pero me quita tiempo). Ellos también utilizan una versión de ArCon® (más nueva y en alemán, je), pero sin ninguna “simplificación”, solamente tiene añadido el conjunto de módulos de cocina.
Mi primer viejo trabajo:
Actualmente le doy mayor importancia al render, porque lo que se muestra al cliente son precisamente estas imágenes. Todavía estoy buscándole la vuelta al renderizado en relación calidad/tiempo, porque no tengo una máquina muy potente, ni paciencia para estar fuera de ella por más de una hora a la “espera de…”, ja!.
El otro día, mientras cenaba, vi un informe de CQC sobre el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA. La verdad, quedé un poco shockeada sobre cómo a esta altura, la gente no tiene ni la más remota idea del tema, o lo que es peor, tienen ideas totalmente equivocadas.
Este es el informe:
Considerando cierto sector social – el que tiene acceso a la educación – y también, teniendo en cuenta las edades de los mismos, no podemos decir que son ignorantes; más bien son una manga de pelotudos.
Tras escuchar la sarta de idioteces utilizadas como argumento por casi todos los participantes que debían decir cuál de esas personas era la que estaba infectada de HIV, destaco el de la piba que dice que para ella es Gabriel (el tatuado), porque no tiene nada que ver con sus valores. Claro, ella cree en Dios, en la familia, es tradicional…
Y cómo no va a pensar así, si podemos encontrar en la página de ACI Prensa (anteriormente la Agencia Católica de Informaciones (ACI) en América Latina), cosas como éstas:
“Los matrimonios fieles están a salvo del SIDA, ya que no es posible contagiarse de un cónyuge no infectado“.
Sin palabras…
“(…) A pesar de todo, hay quien se sigue escandalizando cuando se dan estos consejos. Los apologistas del condón se rasgan las vestiduras cuando ven que alguien recomienda algo distinto de sus productos“.
Claro, todo esto de los preservativos… ¡ es todo marketing !
“También está comprobado que, a pesar de las insistentes campañas, el condón no se utiliza de modo constante“.
En eso estamos de acuerdo…
“Lo sorprendente es que se considere imposible que un hombre sea fiel a su mujer y luego se pretenda que no traicione nunca al condón. Pero ¿no es más fácil y más atractivo ser fiel a una mujer?“.
De esta frase desprendo dos cosas: por un lado, parece que SIDA+infidelidad únicamente tiene que ver con la conducta de los hombres. Y vinculado con este hecho, está el tema que parece que “la traición al condón” depende también únicamente de él. Por otro lado, si elije no usar condón, no está traicionando a la funda de látex, se está traicionando a él mismo. Y sí… generalmente resulta más fácil traicionar a otra persona que traicionarse a uno mismo. Asíque para la pregunta abierta del final, mi respuesta es no.
Podría seguir, pero es más de lo mismo.
Lo que me enoja de la Iglesia es que para la prevención del SIDA trata de imponer un cambio de conducta que va más allá de la transmisión del HIV. Entonces, tenemos a los drogadictos que se inyectan, que para no contraer el HIV prácticamente te dicen que no tenés que ser drogadicto. Eso no sirve, no ayuda, no informa, no educa. Simplemente porque no es ese el punto: el punto es que si sos drogadicto y te inyectás, uses tus propias agujas. Después podemos hablar de las drogas, de los problemas físicos y/o psicológicos, de su uso indebido o no, etc… pero eso ya no tiene que ver con el HIV. Y lo mismo con el tema de la transimisón sexual, y lo mismo con todo.
Dejo aquí el enlace de la Fundación Huésped, que contiene mucha información al respecto y estadísticas de nuestro país: